Happy Sunday everyone! 4th Sunday of Easter is “World Day of Prayer for Vocation”. Let us continue praying for more vocation to the Priesthood and Religious life. Jesus introduced himself as the “Gate for the Sheep”. Let us pray that many will enter the gate that Jesus prepared for those who heard God’s calling to priesthood. There was a beautiful painting about Jesus standing outside a door and knocking. But the door had no door knob like a regular door. When the painter was asked why didn't he put a door knob? He said, more often God knocks at the door of our homes and hearts but its all up to us to open or reject him. God is knocking at our door everyday but its up to us if we open or ignore God. Sometimes Jesus knocks at the door as a disguise homeless or sick elderly or abused. Maybe thru a neighbor who is in need or maybe thru our own children who lost their faith in God or maybe our own parents whom we never visited for a long time. Those people we hurt rejected ignored abandoned, they are also Jesus in disguise. Jesus said, “Whatever you did to the least of my brethren, you did unto me.” the world offers so many gates or doors for us, but its all up to us which one we enter. It’s a choice we make. Let us choose the gate Jesus opens for us until the end. Amen!
¡Feliz domingo a todos! El 4º domingo de Pascua es la “Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones”. Sigamos rezando para que haya más vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. Jesús se presentó a sí mismo como la “Puerta de las Ovejas”. Oremos para que muchos entren por la puerta que Jesús preparó para aquellos que escucharon la llamada de Dios al sacerdocio. Había un hermoso cuadro en el que se veía a Jesús de pie frente a una puerta, llamando. Pero la puerta no tenía pomo, como una puerta normal. Cuando le preguntaron al pintor por qué no había puesto un pomo, respondió que, con frecuencia, Dios llama a la puerta de nuestros hogares y de nuestros corazones, pero que depende de nosotros abrirle o rechazarlo. Dios llama a nuestra puerta todos los días, pero depende de nosotros abrirle o ignorarlo. A veces, Jesús llama a la puerta disfrazado de persona sin hogar, de anciano enfermo o de alguien maltratado. Quizás a través de un vecino que está en necesidad, o quizás a través de nuestros propios hijos que han perdido la fe en Dios, o quizás de nuestros propios padres a quienes no hemos visitado en mucho tiempo. Esas personas a las que hemos herido, rechazado, ignorado o abandonado, también son Jesús disfrazado. Jesús dijo: “Todo lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis”. El mundo nos ofrece muchas puertas, pero depende de nosotros por cuál entramos. Es una elección que hacemos. Escojamos